jueves 13 de agosto de 2009

LO DESCONOCIDO DE MANUEL ELÍAS

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domingo 19 de julio de 2009

martes 23 de junio de 2009

LAS MISTERIOSAS LLAMADAS NOCTURNAS DE GARCÍA PONCE



NOTAS SUELTAS. ENVÍO ESPECIAL



Las misteriosas llamadas nocturnas de García Ponce


Generalmente, Antonio me llama a la hora nona, cuando el sueño me ha vencido y no espero más que dormir.

- Manuel. Te habla Antonio. Ahora me dispongo a pintar hasta las tres, pues vos sabes que uno no tiene hora fija para trabajar. Te cuento que una vez hablé con Cuevas y le dije – Mirá, si vos no eres pintor!, Y me atreví a corregirle la línea…

Te hablo a estas horas de la noche porque la vida está cambiando, ya no hay comunicación formal a causa de las tecnologías como el Internet que ha invadido el ámbito familiar y social, y todas las personas permanecen ahí, pegadas a las computadoras como cuervos robando el tiempo al tiempo y no apartan un momento para saludar a los amigos con un apretón de mano y charlar alrededor de una taza de café y tal vez, comentar un poquito sobre lo interesante que es ver una puesta de sol a las seis de la tarde allá por El Majagual o la playa del Puerto de La Libertad donde las últimas gaviotas vuelan a ras del agua perdiéndose en el horizonte.
Cambiando de plática, Antonio me cuenta que se encontró, no se si en viejo café Nápoles, con David Hernández, quien lo invitó a su conferencia sobre don Miguel de Cervantes y Saavedra el autor del inmortal “Don Quijote de La Mancha”. _David-, me cuenta Antonio, ahora es Doctor, quien fue autor de aquel mal logrado libro “PUTOLEON”, que fuera censurado y quemado al poco tiempo de salir publicado cuyas páginas ardieron ante la curiosidad intelectual de quienes no pudieron leerlo.


David Hernández _ repite Antonio_ es el mismo que ustedes atacaron en La RENDIJA.

Yo le digo al amigo pintor, que quien atacó primero fue él, acusando a Ricardo, sin fundamento y sin ningún sentido moral para señalar a la persona de Ricardo. Y si tiene el valor de defender su posición, que lo haga ante la inmensidad del tiempo, que supongo, le sobra.


Ya para terminar esta llamada de media noche, Antonio se duele que aquí en el país, los críticos de arte brillan por su ausencia y los comentaristas ocasionales no señalen en el periodismo cultural datos esclarecedores para saber quien hace arte y quien no. Ponce me habla que en las páginas o suplementos literarios de otros tiempos siempre salía una o varias firmas de artistas o escritores conocidos como Salarrué, Geofroy Rivas, el negro Gomero –poeta desesperado, ejerciendo periodismo para vivir- y otros, así como los pintores Raúl Elas Reyes, Camilo Minero, quienes escribían y les publicaban notas sobre artes plásticas en los principales periódicos de la capital. Ellos daban su opinión y no les pagaban. Así eran las cosas. Quizá porque existían periodistas dueños de esas empresas con sensibilidad como don Napoleón Viera Altamirano o como la también recordada doña Alicia de Falconio, ALDEF - - - - - - - encargada del suplemento dominical de La Prensa Gráfica. Gente así, hoy no la tenemos desgraciadamente.


Bueno, Manuel, te dejo y mientras tanto, me tomaré la cerveza que compré hoy temprano. Me espera una larga jornada para seguir con este cuadro de 80x90. Que tengas buen sueño, ¡Buenas noches!...

Después de recibir las buenas noches, me quedé pensando en la soledad del pintor, que por más de alguna razón, me había llamado para compartir sus inquietudes que; en voz baja, desde su estudio me hizo llegar a través del hilo telefónico.


Manuel.

viernes 15 de mayo de 2009

IN MEMÓRIAN



ERAN UNAS SOMBRAS

"…Si hermano, las vacas fueron desapareciendo poco a poco en la finquita que menciona el sobrino, y la leche faltó durante meses en los desayunos. Si hermano, ese invierno llegó sin avisar, sin decir agua va. La peor tormenta arrasó con casi todo, y arrastró a los animalitos que teníamos en aquel corral hecho con el sudor de la frente y unos troncos de conacaste más unas reglas de pino aseguradas con alambre de amarre. Vieras cómo estaban de lindas las vaquitas, si parecían de peluche las jodidas, como esos regalos de Navidad que exhiben en los supermercados. Quién no las va a recordar hermano"…
El hombre que así hablaba, miraba al cielo como inspirándose en las nubes para seguir hablando.
"Viera cómo estaban!...La Mirtala le puede contar con más detalle lo que yo le cuento…¡Viera!..."
El humo del puro tabaco que fumaba el hombre se fue esparciendo como una enredadera queriendo subir al cielo donde las nubes grises anunciaban un "tormentón" de esos como el que se llevó a las vacas en aquel día del casi diluvio. Eran vacas de buena leche. La Mirtala todavía sueña en el regreso de ellas. De qué sirve que regresen en sueños. Los sueños no alimentan."

"Hummm......, no te fíes hermano Pablo, de esos pueblos de cielos azules donde no hay nubes y todo parece como pintado por el mejor acuarelista de la región, porque hasta allí llegará el ventarrón. Cuida tus animalitos y no dejes de saludarme a la comadre Eufemia que imagino goza de buena salud."
- "Así lo haré Loncho, y gracias por compartir tu tabaco hondureño con este tu hermano que tanto te quiere."

Los dos hombres siguieron platicando. Yo montado en el macho que me habían prestado, me alejé rumbo al caserío donde ya no se podía oír lo que ellos hablaban, sólo un murmullo se dejaba venir con el viento que empezaba a soplar.
Era como un murmullo revoloteando entre el viento, como hojas secas o alas de pájaros juntándose con otras alas. Era un rumor seco que sólo mi caballo y yo podíamos oír, las palabras habían quedado silentes por la distancia y los dos hombres ya eran unas sombras nada más, como la canción…

Domingo Urbano

Enero 2007.

miércoles 8 de octubre de 2008

VISITA FUGAZ AL MUSEO.

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viernes 11 de julio de 2008

RECORDANDO AL MAESTRO.

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viernes 9 de mayo de 2008

DÍAS



Por el momento he dejado a un lado la computadora para escribir con la pluma fuente por un tiempo, e impulsar el espíritu hacia el recuerdo de los días de mi infancia.

Días del trompo coyote y capirucho.

Días de piscucha voladora.

Días de caminitos hechos en el suelo con mis dedos, donde rodaban camioncitos de madera pintados de verde añilina.

Días de tortilla tostada y queso fresco.

Días de peces y aguas cristalinas en la orilla del río más cercano.

Días de patines y bicicleta.

Días de gorriones y mariposas en el camino hacia la escuela.

Días de estreno de botas federicas con hebillas relucientes.

Días de visita al circo del payaso Firuliche.

Días de mandados.

Días de salir a vender al mercado gorritos para tierno, confeccionados por mi madre.

Días de excursión al mar del puerto de Acajutla, invitado por mi abuela María Segunda Luna Clímaco de Elías.

Días de viajar en ferrocarril a Sonsonate con ropa en un tanate, que mi madre vendía en el mercado.

Después vendrían los días de chicha y agua dulce, los días de escapadas, los del mal portado. Los del “infant-terrible”.

Los del indomable Manuel, quien una vez se escapó por la ventana del segundo piso de la casa a media noche, huyendo por haberse apropiado las monedas de plata guardadas por la niña Eva en una enorme alcancía. Manuel, envuelto en una sábana, fue a parar a la casa de una su prima hermana llamada Chabelia.

Los días se hicieron meses y éstos, años. Y hoy que me pongo a contar las estrellas, me parecen miles de recuerdos brillando en el firmamento.

Hoy no me queda más remedio que seguir escribiendo (este borrador) con una pluma chata de capuchón color ronrón que me compré en un mercado de pulgas.

Bueno, qué más puedo decir en esta tarde de octubre, cuando el cielo está nublado y el viento se ha marchado a otra parte. No hay noticias sobre el horizonte. No suena el teléfono. Hay un silencio sólo roto por el canto triste de una paloma arrocera, allá en el patio.

Hoy no tengo el deseo de leer a Saramago ni a Hemingway. Abriré una página nueva al escribir en este papel, o pegaré en la pared una fotografía donde aparecen sonrientes, Antonio, Ricardo L., y Otoniel.

Mientras tanto, la tarde va cayendo diluida en una atmósfera gris de tristeza infinita que llena el último rincón del alma de quien mira a través de la ventana.

Este es un tiempo que no perdona ni a este mismo ejercicio de caligrafía que estoy elaborando.

Cuando se habla y se escribe del tiempo y de las cosas, corriendo, nos queda en el pecho un sentimiento adherido de olvido no querido, que sin decirlo, pensamos que la letra de molde es la más humilde de todas las que podríamos usar en este ejercicio de caligrafía.

Al pasar a este párrafo, escucho una canción que a la letra dice:

“Despierta la mañana con su rayo de Sol

Así despierta mi alma

Pensando en Angelita mi amor…”

De nuestro compositor Juan Ramón Padilla, primo hermano, que al verlo con su bandolina me hace viajar a pueblitos italianos, donde las familias se reúnen para compartir los alimentos y para oír la música regional que tocan los lugareños con bandolinas y concertinas.

miércoles 6 de febrero de 2008

DURMIENTE


Generalmente no leo los artículos de Mario Vargas Llosa. Pero hoy me llamó la atención uno, titulado “La cultura adormecida”, del que transcribo algunos párrafos, los cuales demuestran que tanto en otros como en este país, también se cuecen habas.

“Algo anda mal en la cultura de un país si sus artistas, en lugar de proponerse a cambiar el mundo y revolucionar la vida, se empeñan en alcanzar protección y subsidios del gobierno”.

“”Por todo ello es preferible que el Estado, si tiene el propósito de promocionar la cultura, transfiera lo principal de esa tarea a la sociedad civil, mediante políticas –como los incentivos fiscales- que estimulan el mecenazgo y las iniciativas culturales de los particulares. De este modo, se descentraliza y diversifica la ayuda, y se reducen los riesgos de favoritismo y de discriminación, y se atenúa el efecto adormecedor para la cultura que deriva de un monopolio estatal del patrocinio cultural. Octavio Paz lo explicó con lucidez: se comienza pidiendo subsidios al “ogro misantrópico” para crear y se termina creando para obtener subsidios””.

Bienvenidas sean las ayudas, -dice Vargas Llosa -, pero que les lleguen a quienes las necesiten de manera que no condicione subjetivamente su quehacer artístico ni cercene su independencia.

Al final de esta nota, sigo pensando en las palabras de nuestro poeta Alfonso KijadaUrías quien un día se atrevió a decir: “No está bien que el poeta se vuelva servidor del estado, pues su misión es denunciar el engaño, dar forma al mundo e impedir que se duerma”.

Domingo Urbano

16 de Agosto del 2004.

jueves 22 de noviembre de 2007

SE APAGÓ LA LUZ EN "LA RENDIJA"


SÓLO QUEDA UN RECUERDO DE MANCHAS EN LAS PAREDES DONDE COLGARON CUADROS DE PINTORES Y HOJAS SUELTAS CONTENIENDO PALABRAS DE PROFETAS.

SÓLO QUEDAN CLAVOS Y ALGUNAS FOTOGRAFÍAS DE LO QUE SUCEDIÓ EN “LA RENDIJA”.

SE APAGÓ LA LUZ QUE UNA NOCHE ILUMINÓ AL BARRIO, ENCENDIDA POR UN QUIJOTE QUE QUISO HACER EN LA CALLE DE SAN ANTONIO ABAD UN CENTRO CULTURAL, COMO SITIO DE ENCUENTRO DE POETAS Y PINTORES.

SE APAGÓ LA LUZ DESPUÉS DE LA TORMENTA QUE SE FORMÓ EN EL VOLCÁN COMO PRESAGIO DE DESTRUCCIÓN, Y VINO POR LAS LADERAS HASTA LLEGAR A “LA RENDIJA”, DONDE HOY SÓLO HAY ALGUNOS CLAVOS Y MOJADAS FOTOGRAFÍAS…

D.U.


NOVIEMBRE 2006



viernes 9 de noviembre de 2007

OTRA PÁGINA EN BLANCO


La primera se borró como se borran las sombras en el atardecer, como si la luz del sol estuviera cansada de tanto iluminar el camino de este vagabundo sin destino, que no halla sitio donde descansar.

Página en blanco era el título de un texto que extraviado, a saber donde fue a parar.

Acostumbrado como estoy, a perder papeles, las otras cosas fácilmente se me van de las manos, desaparecen, no vuelven ni en sueños. Esa es la magia de la vida. Un día alegre y tranquilo, en la noche oscura es sólo un recuerdo. Triste. Triste, triste…

Después de cerrar la ventana en esta vieja computadora, me pondré a dibujar.

Para mí, dibujar es escribir. Vuelvo a abrir la ventana para decir:

Aquí estoy, abriendo una nueva página de la vida. Y para hacer más breve esta melancolía que me embarga cuando escucho la canción: ”Las hojas muertas”; enciendo mi vieja pipa, amiga en la tristeza y en la desesperanza.

Lo hasta aquí escrito es como un remedo de autobiografía que no termina mientras las aguas del río sigan su cause, arrastrando esas hojas que a causa del viento siguen cayendo en la memoria del que sentado, sobre una piedra de la ribera, las va contando.

La tristeza y la desesperanza son dos condiciones o estados de ánimo que me han acompañado en este caminar sin retorno. En este ir y venir como las olas del mar que dejan en la playa vestigios de espuma salada iluminada por un sol poniente que se esconde en el horizonte como un pájaro marino que vuela hacia el otro lado de la tierra, donde quizá sea primavera, o donde el tiempo y el espacio con vientos y piscuchas de colores brinden al caminante un respiro de nuevas aventuras.

He querido así, expresar mis sentimientos y sensaciones en este lugar que me permite anotar mi testimonio de las cosas que como equipaje voy cargando en este caminar de viajero sin destino.

Ayer por la tarde he visto en el cielo una gris piscucha, ondeando entre nubes de tormenta como anunciando un nuevo día del mes que mañana será octubre.

Es nuestro mes, el de los locos, el de los soñadores, el de los marginados y solitarios caminantes del que una vez dijera el poeta: “caminante, no hay caminos, se hace camino al andar”.

M.E.


jueves 11 de octubre de 2007

HOMENAJE A LA PINTURA, por Rolando Elías







MANUEL ELÍAS

Mi hermano es el pintor Manuel Elías,
él curtido en olores de pintura
yo queriendo escribir literatura.
Él con lienzos o rayas de plumillas.


Dice que no es pintor de galerías,

pero hay en sus colores fiebre pura:
fiebre del que conoce la locura

de pintar sus zapatos o sus sillas.


Cinco años aprendiendo con Valero

estuvo este Manuel para alzar vuelo,
lo mismo que Polanco que fue alero


de Ponce o de Crespín en el anhelo

de darse al arte con afán entero,
pintando rostros, entre mar y cielo.



"Homenaje a la pintura". Rolando Elías. 2a. edición.

San Salvador, El Salvador. Noviembre 1990.

PARA VER MÁS EN "ENLACES DE INTERÉS"
Rolando Elías





martes 9 de octubre de 2007

DIARIO DE UN PINTOR




A G E N D A

Acércate a la ventana y abre la puerta
para que el sol ilumine tu rostro.
Mira como se mueven con el viento las hojas
de los árboles cercanos.
Sacude tus pensamientos, dales vuelta. Recrea
tu espíritu al contemplar el jarrón con flores
que alegra tu mesa.
Limpia tus sandalias cuando regreses a casa
y enciende una vela después de la cena.
Camina sin prisas. Mantén tu corazón siempre
alegre, como el de un niño.
Que no se derrame la tinta de tu pluma
sobre el papel blanco, utilízala como si fuera
tu propia sangre.
Afina las cuerdas de tu guitarra y verás qué
grato es oír la música interior que nos motiva a vivir,
a soñar, a observar la naturaleza que nos circunda
junto con la gente que pasa, seres que tal vez no
volveremos a ver...
Y por último, siembra una semilla y espera con
paciencia a que nazca... y florezca en amor.

S.S.

FEB de 1989.

jueves 4 de octubre de 2007

HOMENAJE AL LEGADO DE UN ARTISTA

viernes 28 de septiembre de 2007

COSAS DE CIPOTES




Por Valentín Gómez Maga ("Magazín").

“Cara de médico” y “Chimbolo” se subieron al bus en La Garita. Iban a reunirse con “La Mica” y “Aldaba” en el centro de la ciudad, ahí por el Teatro Nacional. “Chimbolo” era un cipote igual que sus amigos, con todas las ganas de vivirse la vida a como diera lugar, haciendo de ella una aventura.
“Aldaba” vino al encuentro de ellos en la parada de buses. Se saludaron mano contra mano, yéndose donde estaba, bajo un árbol de almendro, “La Mica”. Ese almendro era de los últimos que quedaban en la Plaza Morazán. Ya reunidos, dijo “Cara de Médico”: -Bueno muchachos, reunamos todo el pisto que tengamos para darnos la gran vida, esta capi nos espera con todos sus manjares a la orden nuestra. Tú, sí… tú, “Chimbolo”, ¿qué querés comer o beber?... –A mí me gusta la horchata y dulces de leche contestó “Chimbolo”, pasándose sobre el pelo, su peine de carey. –Yo prefiero un sorbete de vainilla con chocolate revuelto con coca-cola, o sea “Vaca Negra” –dijo la “Mica”, mirándose sus zapatos tenis blancos con rayas azules, desgastados de la punta. –Y tú, chele…”Aldaba”, ¿qué querés...?
-Miren chamacos, lo mejor sería que todos comiéramos de las mismas cosas, pues si yo digo que me gusta el batido con guineo y una torta de yema bien grande, cada uno se iría por distinto lado y no andaríamos juntos. Lo mejor es que rifemos al par y non o al cara y corona lo que debemos comer y beber…
-Está bien, dijo el “Cara de médico”, y decidieron a la suerte. Todos se fueron por un solo camino “mancuernados”, en parejas, y sonrientes, viéndose unos a otros. Atravesaron la Plaza y se dirigieron a la calle del Pan Lido, situada al poniente del Palacio Nacional. Antes se habían detenido a ver a Cristóbal Colón y a la reina Isabel, dos figuras de bronce que permanecen en la entrada oriente del Palacio. Llegaron a La Tiocoyo, que era una venta de soda y a la vez sorbetería. “Aldaba” lucía una chumpa roja de seda china, y en su frente un pronunciado bucle envaselinado, todo él parecía un clavel. Era muy dado a las excentricidades, manejaba un lenguaje futurista y optimista, pues decía que al llegar a cierta edad, él iba a ser Presidente de la República y que, entonces, nombraría a “Cara de médico” Ministro de Salud Pública, a “Chimbolo” en Relaciones Exteriores y, a la “Mica”, Embajador en un país del sur.
-Qué pasó con “Papeleta”? –dijo la “Mica”- ¿Por qué no aparece? –Preguntó por segunda vez.
-Quién sabe, a lo mejor no pudo salir hoy porque su mamá lo tiene bien cortito, contestó el “Cara de médico”, limpiándose los labios con una servilleta de papel color rosada. El tal papeleta era quien más tarde o más temprano, llegaría a reunirse con ellos, pues su mamá, tenía un puesto de carne en el mercado número cinco, que quedaba allí nomás al otro lado de la calle. “Papeleta”, el muy jodido, tenía la costumbre de vaciarle la gaveta de la venta de carne, de la niña Chole, su mamá. Mejor dicho, le güeviaba, le sustraía el dinerito guardado en la gaveta, que era un cajón sin llave ni candado.
Como esta historia no tiene fin en este espacio, hemos dejado para otra oportunidad el relato de otras peripecias más afortunadas que se dieron en esta vida o cosas de cipotes, en la que alguna vez nos tocó participar como actor o simple observador.
Este enjambre de cipotes estaba formado también, por “Monochele”, “El Turco”, “El pando Aguirre”, “Estampilla”, “Mano aguada”, “Magazín”, y otros que no caben en esta lista y que fueron distinguidos por sus apodos aquí mencionados.
PA´QUETECUENTO "Cosas de Cipotes". S.S. Junio/1989.


Genaro Rojas Portales

domingo 23 de septiembre de 2007

EL PAN DE CASA

Sobre la Rendija.

Galería "La Rendija" ha sido cerrada temporalmente por varias razones. Una de ellas –la más fuerte y sobre la única que aquí mencionaremos es la que se refiere a LOS SUSTOS. Estos acontecimientos se dieron mientras existieron los bares o chupaderos que al lado poniente de la galería existieron. En esa casa oscura donde la poca luz natural no entra, por lo cerrada y de poca ventilación que no le ayuda a salir adelante como negocio normal y corriente, pues al poco tiempo la gente se aleja sin dar explicaciones, sean estas personas de Alemania o de otras naciones.


Los sustos


En una noche cualquiera y sin luna, mientras el director de la galería se disponía a cerrar el local, aparece ante él el músico Garífona que por algunos días había sido contratado por el dueño del bar, para amenizar los viernes por la noche. Con ojos desorbitados y con el rostro sudoroso se acerca al director de la pequeña galería y le dice: "Mire, no vaya a pensar alquilar esa casa porque allí asustan", y siguió hablando…Fíjese que yo duermo en la segunda planta, y todas las noches, cuando los clientes se han ido tranquilamente a dormir a sus casas, comienzan a sentirse ruidos por toda la casa. Yo bajo las escaleras en la oscuridad para que no me vean los fantasmas que para mí son ni más ni menos, muertos o almas de ellos que bajo el suelo están sufriendo y salen por las noches a asustarme a mí. Otro día le contaré más detalles de los sustos que en carne propia me ha tocado afrontar en esa casa que parece un infierno por las noches, quizás porque a la par está situado otro bar llamado LOS TRES DIABLOS, imagínese ¡qué nombrecito...!


Una noche, el músico tomó sus maletas -(perdón, quise decir maletín) y se fue quién sabe a dónde.


Llega otro inquilino a la casa-bar de los sustos.


De igual manera aparece en la galería este otro huésped del Bar-baro contando la misma o parecida historia. El director de "La Rendija" ya se estaba acostumbrando a estos decires de las gentes sobre los famosos sustos.


Un día de tantos, el director encuentra sobre el piso, bajo la pared que da al lado de la casa en mención, los cuadros que permanecían colgados todos los días antes en la pared, en sus respectivos clavos de acero. ¿Quién los había bajado de la pared?...Hasta la fecha no se sabe. Y esto que se cuenta en EL ACONTECER, siguió dándose todas las noches. Los fantasmas ya no querían estar viendo las obras de esos pintores que exhibían sus cosas allí, precisamente, en la pared de al lado de la casa donde asustaban.


Esta es una fuerte razón por la que la galería se cerró temporalmente. Ojalá alguien haga una "limpia" formal con ruda y sahumerios exóticos en ese lugar.


D.U. 2006

miércoles 19 de septiembre de 2007

MEMORIALES



Estoy al frente de una mesa de terraza. Aquí recuerdo que llegaba yo, a tres o cuatro meses atrás, a “Galerías”, un complejo comercial de tiendas, quioscos y cafés, a comprar pajuelas de incienso para encender con ellas el espíritu de LA RENDIJA, una galería de arte que con el tiempo se fue llenando de espíritus selectos y bienhechores. En la cual aparecía, (en los primeros días), mi amigo Domingo Urbano y me dejaba pequeños escritos de su puño y letra.

La existencia de Domingo Urbano ha sido cuestionada por muchos. Es decir, que, para algunos, es nada más que un personaje imaginado. Por lo tanto, todo lo que él escribe no tiene carácter verdadero. Se colige que “es la simple imaginación de un loco que anda suelto por las calles de San Salvador, esta ciudad de tinieblas sociales y culturales. Sin embargo, acabo de recibir un correo de Ricardo Aguilar en el que me cuenta de la siguiente manera:

“SALÚDAME A DOMINGO, DILE DE MI PARTE QUE DESDE QUE NOS VIMOS EN EL LAGO DE GÜIJA PARA EL AÑO NUEVO RECIEN PASADO, YA NO HEMOS TENIDO OPORTUNIDAD DE GUARDAR SILENCIO JUNTOS”

Ricardo.

Entonces, si Ricardo estuvo con él ese día, cómo es posible pensar que Domingo no exista? Por todo esto, avalado por el testimonio de Aguilar, yo me atrevo a consignar aquí, los manuscritos recientes que de la mano de Urbano me han llegado.

Primer escrito:

MIRANDO TRAS LA RENDIJA

“Tengo una sensación como de desesperanza y vacío, por ese algo como perdido y nunca encontrado.”

D`urban

martes 18 de septiembre de 2007

CARTAS SIN DESTINATARIO

Esta mañana blanca y quieta me hace escribir esta nota a los pájaros, a los árboles o a quien por fin podrá leerla.
Me siento como un lienzo en blanco, vacío, como en un desierto y sólo la palabra será mi esperanza para seguir andando en este mundo de ilusiones y de sabias percepciones, las que se convierten en murmullos a la hora del atardecer.
Le escribo al cielo, a la piedra, a la hoja que se mece con el suave viento de febrero. He dicho: buenos días hamaca, y he saludado al loro Paco que saborea su vianda de semillas.
Quiero caminar por el sendero sin destino. Quiero volver a la soledad sin dejar de ser romántico. Y pensar en aquellas manos que nunca pude tocar.
Manos, pies, y piel de venada iluminada por la Luna de octubre, mes de los locos; de los que no vuelven.

Hoy me dedico a romper papeles inútiles. Sobre una bandeja de madera he puesto unos escritos rescatados del desorden anterior que prevalecía en el pequeño cuarto estudio donde me reúno conmigo mismo en el atardecer a la hora del ocaso, después del repique de las campanas de una iglesia lejana.

Manuel Elías

domingo 19 de agosto de 2007

LOS ÚLTIMOS CELAJES

A José Mejía Vides.

Calor y nubes blancas. Llaves en el bolsillo roto por el tiempo azul de ferrocarril y golondrinas, donde un humo gris se levanta en la mañana sobre un manto de lejanas sombras.
India de canasto con revuelo de telares pintada en una tela. Cuya firma en rojo en una esquina del lienzo se dibuja, y se lee: José Mejía Vides; pintor que aún ciego, se mantiene trazando los últimos celajes de la tarde...

Hoy tengo en los labios la palabra, al ver los pueblos pintados en acuarelas por el artista ahora recluido allá en las alturas de Los Planes de Renderos. Él ha dejado los rostros de las indias estampados en sus telas, que son presencias en manchas de morenas golondrinas con fondo de iglesia y veranera... matizados con el color de ranchos y comales y rastros de viento en pedregales.
Escribo esta nota en la palma de mi mano, cuando un pájaro negro se asoma sobre la rama de un árbol seco del verano.

Escritos de la Palma de mi mano.


Manuel Elías, marzo de 1990.

RECUERDO DE JUAN CAMINOS

Casi lo veo caminando (al gran maestro), tocando puertas donde todos permanecen dormidos soñando con un mañana de ilusiones.
La mesa de la preparación de los panes está lista. El humo del incienso se va por las ventanas, la flores de cambray con su color de oro han amanecido sobre los montes bañadas de rocío. Unos pájaros negros dibujan su vuelo por encima de ellas. El maestro sigue su camino hacia la Casa de Octubre construida de madera y tejas coloradas. Hay un perro que lo espera, un cuarto lleno de cuadros, una cocina con una olla de café caliente y, a la par de la casa charcos de agua que reflejan las nubes, espejos naturales donde se contempla el color del alma; ese azul del cielo...


Hoja de los delirios de Manuel Elías, agosto 1988.

SEÑOR

Dame tu mano en la tiniebla. Yo te haré una canción de la esperanza.

Dame el maíz y la flor en mi desmayo, deja la mariposa sobre mi frente cuando amanezca de nuevo el sol en mi camino.

Cuando mis pasos vayan lentamente, tú estarás al frente como luz del peregrino.


A pura tinta. LETRAS DE MANUEL ELÍAS, 1987.

DESPUÉS DE LA BATALLA. A LAS 11 DE LA NOCHE

Las plumas de los pájaros quedaron esparcidos sobre el valle. El humo todavía ondula en la montaña...

El galope de los caballos se escucha como palabras que vienen cabalgando en el fondo claroscuro de la noche. En el vacío la luz se apaga, se enciende en el alma un dolor profundo...

A pura tinta LETRAS MANUEL ELÍAS 1987

PINTOR DE COMETAS Y AVIONES DE PAPEL

Juan Beltrán
Vuelan los aviones de papel por todos lados. El horizonte muy bajo y el azul lejano de las serranías dejan ver el esplendor del cielo cubierto de avioncitos y piscuchas de todos los colores.
Un día encontré a este Juan Beltrán en un café de pocos clientes, que saboreaban capuchinos y espumosos. Estaba ensimismado viendo por la ventana al cielo gris de marzo. En su mano sostenía un lapicero corriente y barato sobre una servilleta, en la que había hecho un garabato parecido a la forma de una piscucha ondeando en el espacio infinito. Curioso, me puse a observar el cielo que se extendía más allá de los tejados buscando el motivo de su inspiración, pero no vi nada más que un cielo solitario. Como a mí me fascinan los cometas, no tuve más que detenerme ante la mesa del desconocido artista cuya edad pintaba los treinta años.

Pedí un café americano sin azúcar, encendí mi vieja pipa de carrizo, y luego de limpiar mis lentes de carey, observé detenidamente la servilleta sobre su mesa, dándome cuenta que también había dibujos de avioncitos volando junto a las piscuchas, sólo que estos eran de un tamaño mucho menor. Hice el intento de saludarlo, pero me contuve, pensando que tal vez lo interrumpía en su ensueño de artista concentrado en su delicado trabajo. Yo seguí entretenido con mi pipa viendo hacia la calle, esperando la oportunidad de entablar conversación con él más tarde.
Y así fue. Me dijo su nombre, me dijo lo que pensaba , me dijo lo que quería, me lo dijo todo y me obsequió la servilleta de papel coloreada con yeso pastel. Yo feliz de conocer a este pintor de cometas y avioncitos de papel, dí el último sorbo de café sin azúcar y salí del lugar como un niño a quien le acaban de regalar un chocolate.

D.U.

(Pájaros al Vuelo, 2001).

miércoles 15 de agosto de 2007

HAY MOMENTOS..


Hay momentos en que sentís que has olvidado tu capirucho, tu yoyo, tu cinquito y tu piscucha para el vuelo. Hay momentos que sentís el deseo de tomarte un ponche de feria pero a ésta se la han llevado para otros pueblos con todo y circos.

Momentos hay en que ves pasar por tus ojos la imagen de la flor de izote envuelta en huevo o, la del trompo coyote que gira y gira y no vuelve a tus manos ...

Hay momentos en que te quedas escribiendo hasta madrugada. Mientras a tu lado un perro echado, te acompaña.

Él es Zarko.

D.U

martes 14 de agosto de 2007

EL AMOR FURTIVO


Estaba yo leyendo los últimos datos de"ENTORNO DE JUAN CAMINOS Y DOMINGO URBANO", cuando apareció ella. La hormiga más pequeña de la historia. Era tan diminuta, tan tierna y de un color amarillo bambú, matizado con el tono invernal de mayo. Iba cargando pedacitos de papel. Saqué mi lupa para observarla mejor, y aún así, los detalles de su pequeño cuerpo me fue difícil de captarlos o capturarlos con la cámara del celular. Rondó por toda la hoja de papel en la que tenía escrito un texto, que luego te enviaría por correo electrónico. El referido texto era un manuscrito de Domingo, enviado desde Panamá donde hoy se encuentra.
La hormiguita, mi visitante y fiel amiga, se posó sobre las palabras y daba la impresión que estaba leyendo. Luego desapareció de mi horizonte visual, como desaparece el amor de una mujer cuando ya no hay conciencia de él; del amor furtivo.
Manuel
15 de Mayo 2006

domingo 12 de agosto de 2007

LA PISCUCHA


Es rosada la jodida, con flecos mandarina y cola papel empaque.
Flota en el aire como mariposa del álbum, desprendida.
Gira la papalota en la mano, mientras doy hilo más hilo hasta que la rosada piscucha se desvanece en el crepúsculo.

Como golondrina libre ha volado y un cipote corre queriendo alcanzarla...


Homenaje a Octubre.



D.U.

DIA VIERNES DE UN VERDE INVIERNO



El pintor sube por las gradas a su estudio. Afuera un gallo canta.

Toma el carbón y traza lineas horizontales sobre la blanca tela. Hay un rumor de viento que se cuela por las ventanas, es húmedo y trae olor a mangos y plátano asado. El artista vive entre árboles y pájaros.

A ratos llueve. Una música viene del fondo de un cuarto de abajo y se remonta hasta la azul montaña, mientras se oye la voz de un niño vecino que saluda:

¡Buenas tardes don Berna...!

¡Hola Paco! -Responde el pintor - y pone la primera pincelada...

D.U.


jueves 9 de agosto de 2007

ORACION AL SEÑOR


"Señor: No me quites la ilusión que un día penetró en mi corazón de artista. Déjame por lo menos, caminar por el sendero del olvido. No me quites los últimos pétalos de la flor que una mañana recogí en jardín extraño." Agosto 2006.


D.U.

LA MESA DE CRISTAL

Algunos tienen la afición por las barajas, revistas libros o periódicos. Yo la tengo por las mesas de cristal. Me encantan sus reflejos infinitos. En ellas, a veces aparece el mar con caracolas, los ríos y las nubes, las casas y los montes; los caminos, la luna, el sol entre hojas de verano y el rocío por la mañana. Sobre la mesa de cristal se escribe un poema dominguero o una carta de amor surrealista en una servilleta, que luego se guarda en la bolsa de la camisa. Al final de la jornada, sobre la mesa, se observa el reflejo de la mano transparente de un artista de otro mundo, de otro tiempo.

1999 año de la sandalia de latón.

Domingo Urban.

miércoles 8 de agosto de 2007

EJERCICIO DOMINICAL



Me habían pedido que escribiera una carta. Lo lamento, pues no es mi género ni mi deseo hacerlo. A cambio, les envío este Ejercicio Dominical escrito con todo interés porque se publique pronto.
Cada Domingo me pongo a escribir sobre la sombra del palo de mango en mi libreta de papel reciclado, como una tarea obligada para relajarme un poco. Pues el estrés semanal y los fantasmas de la enfermedad e incertidumbre provocada por la esquizofrenia, me lo exigen.
Frente a mí tengo la taza de café, la pipa que humea y un roto cenicero de antiguo cristal amarillento. La vela encendida de la memoria hace que en los domingos continúe la historia de este caminante empedernido, sumiso, despreocupado, cuyos zapatos son testigos fieles del andar peregrinando por caminos empedrados.
Cada letra que pongo y repongo en esta hoja, surge desde el surveillant interior que no me deja ver la realidad formal de las cosas. Todo lo veo como en tinieblas. Están ahí, desfiguradas como lienzo de pintor abstracto.
Este ejercicio dominical me llena el alma de hojas secas, de arbustos recién sembrados, de pájaros, de hiedra, de muros y de voces ajenas apenas perceptibles que se vienen subiendo como gatas solitarias por el tejado de la casa.
Este ejercicio dominical está diseñado para introducirlo en el proyecto cartas de locos. Ojalá incluyan estas notas (cachivaches) que vengo arrastrando por callejuelas oscuras de esta ciudad desde el siglo pasado. ¡Ojalá, así sea!

D. Urbano

domingo 5 de agosto de 2007

HOY ES VIERNES..

Viernes de colores, viernes de pinceles y botes de agua.
Hoy es viernes de mariposas y pájaros volando sobre veraneras, claveles y limoneros. Hoy es viernes de paraguas y calles mojadas. Hoy es viernes de perro echado bajo la hamaca en el pequeño patio de las hormigas.

Hoy es viernes de Federico en la Antigua Guatemala y de Antonio caminando por las calles adoquinadas de Montmatre en pleno París, Mientras Julio, estira sus largas piernas en la silla de Intercambios, su nueva oficina.
Hoy es viernes de luna blanca en la ventana de un cuarto pequeño.
Hoy es día de incienso y de las rosas sobre la mesa de trabajo de mi hermano Rolando.

viernes 3 de agosto de 2007

CADA QUIEN DESPIERTA A SU MANERA


Hoy me he refugiado aquí bajo el canopi blanco, acompañado de una silla y una hamaca. Escribo estas notas de domingo como un ejercicio que hará mitigar los dolores que he venido padeciendo desde hace rato.

Cada quien despierta a su manera. Dejemos que otros hagan lo suyo. Pues de tanto despertar, nadie se vuelve sabio, artista o carpintero; solamente se hace más humano, más sencillo, más humilde y admirador de la naturaleza.

Manuel Elías.

UN NUEVO TIPO DE LITERATURA..?



¿Acaso Genaro Rojas está iniciando en el país un nuevo tipo de literatura una rara escuela literaria? Desde ya yo me apunto como aspirante a esa agrupación de cenáculo ambulante (o de celda colgada en el corazón, como decía Santa Teresita de Jesús), al estilo de poetas como Rolando Elías, Orlando Fresedo y Manuel Elías. Estos son poetas (poetas de la pluma, del pincel o del pentagrama) que van deshojando su vida, así como se deshoja el calendario, y van lanzando semillas por todas partes para que el amor y la belleza no desaparezcan de la faz de la tierra.


Matías Romero
("Pájaros al Vuelo" 2001).

jueves 2 de agosto de 2007

MIREN ..ALLI VAN ESOS PÁJAROS..


"He abierto la jaula de mis pájaros y he volado con ellos para no quedarme solo" Genaro Elías Rojas.

MIREN, ALLÍ VAN ESOS PÁJAROS

Sí, miren, son pájaros especiales. Comenzaron siendo hojas sueltas y luego, previa la metamorfosis de ser mariposas, se convirtieron en algo mas consistente como son esos pájaros, bien que son pájaros libres e inasibles, imposible de ser ordenados en bandadas y, más todavía, de ser clavados con alfileres en esos insectarios que son las páginas de los libros .

Sin embargo, no se piense que las boberías de Genaro Rojas son puras locuras u ocurrencias sin valor. Son, por el contrario, manifestaciones de cierta línea del pensamiento que es tan válida como el razonamiento lógico o las elaboraciones serias de la atención científica. Son una faceta no despreciable de la mente, del sentir y del amar conscientes de este ser grandioso e insignificante, serio y ridículo que somos el fulano de todos los días, el ciudadano anónimo que va por la calle, ese ser un poco ido y despistado que somos usted y yo en la persona de Genaro Rojas .

El autor de estas hojas sueltas o pájaros al vuelo es un poco filósofo y mucho pintor. Los pájaros que suelta no son de papel. Tienen vida y llevan en el pico, quizás nuevamente enviados desde el arca de Noé, una carta de amor, un mensaje ecológico de paz, una gota de miel, una semilla deseosa de germinar, una chispa que puede ser diamante.


Matías Romero

(Prólogo de Pájaros al Vuelo, 2001).

Manuel Elías

Manuel Elías