miércoles, 14 de diciembre de 2011

SENSACIONES



Juan Octubre, pintor de acuarelas.

Esta primera mañana del mes del viento y de los recuerdos, Juan despierta con optimismo por ver un día alegre. El cielo está pintado por barriletes de infinitos colores mientras en la tierra las tortugas de la casa caminan despacio, en línea, hacia el bebedero. El está ahí como un bobo, viendo al cielo.

Como mariposas entran por la ventana los recuerdos y hay un revuelo de papeles en las mesas del estudio del pintor de acuarelas.

Juan Octubre, con el carboncillo en mano, traza unas líneas primerizas sobre el bloc de papel colocado en el caballete. Da unos pasos atrás, ve hacia un rincón donde no hay modelo ni cosa parecida. Imagina y sigue formando en el blanco papel una figura femenina que sólo en su pupila existe.

Entre los papeles que el viento ha regado sobre el piso, hay un manuscrito a lápiz con notas sobre una historia que el pintor de acuarelas ha escrito con su puño y letra titulada Mariposa.

Lo adjuntamos aquí:

“Se ha escrito historias como esta, que no es la única ni la verdadera sobre la mariposa. En este caso la mariposa es la encarnación en una joven mujer que trabajó como modelo de un grupo de artistas plásticos que nos reuníamos para realizar dibujos y apuntes los fines de semana en el taller improvisado de un compañero. Un día, ella apareció en mi estudio, justamente en el mes del viento y la piscucha.

Tenía un aire de libertad en sus pequeños ojos soñadores que miraban inquietos a la hoja de papel que yo colocaba en un tablero.Donde más tarde me pondría a dibujar, teniéndola a ella como modelo. Recuerdo que el primer trabajo fue un descubrimiento casi infantil de mi parte, pues toda ella me pareció una mariposa multicolor, la que vendría a ser mi modelo preferida y, desde ese primer día la bauticé como la “Mariposa”.

La Mariposa llegaba al estudio cargando su mochila de viajera citadina, a veces con botas y sombrero de verano y una falda corta que dejaba ver sus grandes nalgas a través de la pegada falda.

Recuerdo el dibujo a tinta china que le hiciera cuando caminaba por una acera con su mochila al hombro y su sombrero de lonilla sobre su cabeza y al fondo unos árboles de pino mecidos por el viento en pleno mes de octubre. Ese dibujo fue a parar a la casa humilde de una señora amiga de la Mariposa. Allí quedó prendido a una pared, junto a imágenes religiosas y botes de flores de papel. Cómo me gustaba ese dibujo!...

Viajera que vas por cielo y por mar…

Recapitulando. Hasta la fecha, han pasado varios inviernos y veranos desde que nuestra mariposa alzó el vuelo y se fue a donde siempre quiso estar, en la vieja Europa de Miguel Ángel, en la Florencia de sus sueños, en la Venecia de góndolas doradas guiadas por hombres con sombrero, o en un hotelito triste y abandonado.

ENTRE TRAGOS Y TANGOS



UNA BAILARINA LEVANTA LA PIERNA

¿¡’’ ¡Qué les parece este color para seguir charlando a través de la DULCE NARANJA?

Hoy venimos con el tema de las ganancias fáciles que los mercaderes y otros seres se dedican a engañar a los dóciles consumidores que somos todos.

Hoy he salido a buscar los discos del famoso grupo musical LOS TIGRES DEL NORTE, y a la vez he pasado por una botica y me he comprado los medicamentos necesarios para mitigar un poco los dolores que me causa la depresión ésta que ya lleva conmigo varias semanas y no quiere desaparecer. Se ha quedado la jodida como visita no invitada y por más que lucho no se me despega; por eso he tenido que salir hoy, a traer más medicinas. De paso me compré una botella de Marsala al Huevo, y al boticario le pedí que me preparara un poco de Tintura de Yodo, excelente para picaduras y raspones.

Entrando de lleno al tema, empezaré por decir que el dólar no es de hule y nos duele gastarlo en marranadas, (aquí hablo de un pan que así le llaman en la panadería), pues sí señor lector de Naranja dulce, no es fácil contar historias, máxime si estas son sacadas de la realidad cotidiana.

Hace dos días recibí nota del amigo Humano, contándome que había visto escrita en la frente del poeta Quijadurías una pinta sobre los proletarios del mundo. Yo he visto algo así, pero en las camisetas de Bonilla de las que no entiendo si son pintas o son simples pinturas, al final es lo mismo, pues los expertos nunca explican como hacen para escoger las obras que serán expuestas a la vista de tanto espectador de tangos y de piernas de bailarinas. Un poeta de cafetín diría que las "mamayitas" o "mamacitas" que frecuentaban LA RENDIJA eran como poemas envueltos en telas de contrabando recién pasado en las fronteras de Honduras y Guatemala donde los encargados de las aduanas se hacen los pendejos y se llenan los bolsillos de dádivas y de rollos dolarizados.

"Pedro José se fue, se fue mojado para el Norte/ el buen José se fue y jamás volverá/ anda juntando dinero en el otro lado de la frontera el pobre José…"

"Mariposita, Mariposita, ya te llegara la hora en que puedas volar, mientras tanto espérate sentada sobre la flor"

Los corridos mejicanos siempre han estado de moda, por eso los Tigres del Norte les cantan a los "mojados".

Entre tragos y tangos y canciones de los Tigres del Norte vamos terminando esta columna sobre las ganancias fáciles de tanto comerciante sin escrúpulos que ha hecho de este país su guarida de los 40 ladrones con Alí Baba a la cabeza.

D.U.

jueves, 8 de diciembre de 2011

CASA DE OCTUBRE


Me he instalado en la Casa de octubre. Duermo en la hamaca que me prestó mi mamá. He pasado la noche más o menos normal con poco calor.

Como este es el primer día (lunes), no hay mucho de que hablar. Escribo en la maquinita que primero fuera de Marvin. Y Después de Rolando. Gracias a Dios ya estoy aquí, viendo el mar desde la ventana del estudio improvisado. Sólo me hace falta el ventilador que me ofrecieraCarlos. Y como todos han ayudado, les rindo las gracias desde este lugar donde pintaré mis acuarelas.

Martes, 9: a. m. Salí a explorar el paisaje marino. Caminé solitario por la playa al otro lado del puente, hacia Conchalío, donde no había ni un alma, sólo mar y sol.

Esto parece un Monasterio de un solo monje. Gracias a este mar, hermano mar con quien compartimos el amanecer. Pues desde este retiro he visto el rojo sol a través de de la ventana, acostado en la hamaca donde hoy he dormido. (Miércoles),

Jueves en la noche, he recordado al chele Andrés y la Andrade, quienes estarían felices aquí, compartiendo la casa de octubre a cien metros de la playa.

Jueves. – Tercer día de la creación. Pues hice el primer apunte de mar.Algunos bocetos del interior de la casa, y caminé un rato por el Puerto. La lucha con los mosquitos es de todos los días, con Aután y estoraque.

Con estas palabras quiero rendirle tributa al maestro Juan Caminos, cuyo espíritu está aquí indudablemente. Esta es casa de artista. Ojalá Milían me la preste para más tiempo, así sea.

El maestro Caminos estaría feliz aquí. Si aparece, le ofreceré la hamaca para que descanse y medite con una pajuela de incienso encendida…

Manuel.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

EN UN DÍA DE TANTOS


En lo que parecía ser un lindo atardecer. Marcola reunió a buena cantidad de habitantes de las Vías Miseria y les habló así:

"Sobre todas las ciudades donde existan atisbos del progreso de unos pocos, mi palabra de líder se oirá en las alturas de los cielos y lloverán sobre esas moles de cemento tizones de fuego como plaga que no perdona. Lloverá también hierro líquido incandescente como baldadas de aguas inesperadas ni deseadas. Grandes ventarrones surgirán a media noche levantando la techumbre donde duermen los deshumanizados seres que levantan banderas de ese peligroso "progreso". Los mares y las montañas se juntaran una mañana cualquiera y todas las hormigas del planeta empezaran a formar la fila india prometida para realizar la marcha programada por los marginados hijos de esta tierra." Así hablaba Marcola en aquella tarde, a la gran población de las villas miseria de San Pablo Brasil.

Marcola, quien ha leído más de 300 libros no se deja llevar por la idea de ser un intelectual que pone sus servicios al sistema de dominio y de subyugues actual. Mas adelante seguiremos con las palabras de Marcola, que pronunciadas en el Brasil, valen para toda Latinoamérica en estos momentos de crisis y desesperación donde los poderosos ya no pueden con la rebelde historia.

Sigue hablando Marcola:

"A nosotros ni el más pintado podrá detenernos porque vendrán días de oscuridad, el mismo sol se apagará para que pase la luz de la revolución en la educación, única verdad que nos gobernará por siempre de tal manera que ya no habrá tinieblas en la mente de los campesinos y obreros que hoy por hoy son los símbolos de la explotación que tanto ingrato ha creado a fuerza de la pobreza y marginación en la tierra donde cada quien debería de ser dueño, por lo menos, de 10 metros de suelo." Marcola no dejaba de hablar y en el semblante de los convocados se notaba el espíritu interior que recibía el gran mensaje de su líder que con gran voz se esparcía por los dominios de las villas miseria. Era casi un grito de guerra combinado con palabras casi apocalípticas. La gente gritaba y lloraba al oír aquellas palabras como salidas del pecho de un profeta, del que podría decirse era un loco más, de esos que la historia se encarga de parir de vez en cuando. Cualquiera diría que este Marcola es un predicador consumado, pues su palabra es como el fuego que hieren los cielos de la noche allá sobre las vías miserias Actualmente Marcos Camacho "MARCOLA" está preso allá en Brasil, y miles de seguidores lo esperan en la calle para realizar con él la revolución del sur.

D.U.

ILUSIONISMO



El mago Barú ha perdido sus turbantes, su barita mágica, su fuente de la juventud, sus bolitas blancas, sus trajes y atuendos traídos desde San Francisco donde estudió alta magia. Ha perdido años de vida haciendo magia en los bares y calles de San Salvador. Ha perdido sus aros de aluminio con los que alguna vez actuó en circos y piñatas. Ha perdido el brillo de sus ojos y su cabeza se ha poblado de canas casi azules y platinadas. El mago Barú camina despacio como alma errante, aterida. Llega a La Rendija, mostrando su cansancio de empedernido caminante. Toma asiento en la banca de ocasionales modelos ante pintores que lo dibujan, mientras otros le toman fotografías.

Saca de un bolso, pañuelos de colores, un mazo de cartas del Tarot, y un libro viejo que muestra a los presentes. Después dice adiós, apoyándose con su bastón de sello hindú; con el que sostiene el paso de si izquierda lastimada, por un fuerte golpe que ha recibido de malandrines en plena calle. Se ha retirado diciendo “Atala Majatala”!...

S.S., Mayo de 2006.

viernes, 2 de diciembre de 2011


LA CASA DE LOS MASSANA EN SUCHITOTO

Por supuesto no sólo vamos a hablar de la casa, sino también de don Manuel y la señorita Teodocia, españoles de origen. Los dos eran hermanos.

La casa era enorme. Cubría casi casi, una manzana de terreno, ubicada frente a la plaza central del pueblo. Al frente podía observarse la blanca iglesia con sus campanarios con cúpulas relucientes de platos cerámicos, al que se llegaba por un interminable caracol de baldosas derruidas por el paso del sacristán encargado de sonar las campanas todas las tardes a la hora del ángelus.

Todo lo que sé y recuerdo de estos españoles que vivieron en este pueblito encantador de calles empedradas , de casitas blancas , caballos , mulas, conejos , palomas de castilla; lo iré consignando en este recuento de lo vivido en ese lugar maravilloso donde como niño me tocó ver y sentir.

Don Manuel era de oficio mecánico. Constructor de muebles pintados a duco y además estaba al frente de la tienda en la que atendía a los campesinos en día domingo cuando llegaban a comprar pilas para lámpara o algún corte de dril para el pantalón del estreno y lucirlo en alguna fiesta campesina.

Por un rato dejaremos a don Manuel y a su única hermana en su casa. Nos iremos por ahí caminando hacia el río, al río Lempa. Pasaremos por lo que ahora es la casa de Alejandro Cotto, luego seguiremos cuesta abajo sobre la calle cubierta de polvo en pleno verano. Cortaremos jocotes que en esta época comienzan a madurar. Nos subiremos a los cercos de piedra donde suelen brotar la hermosa flor de hizote y más de alguna lagartija nos saldrá a nuestro paso de cipote escuelero salido de las clases en busca de nuevas emociones...

Ya, frente a la ribera del río, nos encontramos con hermosas sandías cultivadas por los lugareños. Una barcaza cruza el ancho y caudaloso Lempa. Al otro lado un rancho de paja y árboles de amate forman el paisaje mientras unas codornices alzan el vuelo.

Quién tuviera alas para volar con ellas!...

REGRESO A CASA.

La cena está servida. Frijolitos volteados fritos con aceite de oliva, plátano al almíbar, café de olla, arroz a la valenciana con petit-pua , y el pan francés con ajo que no podía faltar. Todo este manjar preparado por la negra cocinera que allá en la amplia cocina de cuatro hornillas con chimenea y con leños encendidos todavía, se preparaba para llevar algo de comer en una canasta de bambú a sus hijos y su esposo Adrián, quien más parecía un jugador de futbol del equipo Santa Lucía que un obrero con empleo. (primera parte)

Pintar un retrato es difícil, no digamos describirlo en palabras. Pero haremos el intento.

Don Manuel Massana era un señor de alta estatura, vestía casi siempre un holgado overol con tirantes.

(Paréntesis personal).

Se preguntaran algunas personas el por qué escribo estas cosas cuando lo mejor sería ponerme a hacer ejercicios físicos como levantar pesas o manejar una bicicleta de turismo o de montaña e irme a mover las piernas sobre la calle nueva hacia Nejapa y Quetzaltepeque donde podría encontrarme con mi doble en una de esas modernas pasarelas construidas con el sudor de la frente de tanto obrero mal pagados.

Se preguntaran esas personas por qué estoy usando esta extraña máquina computadora, en la que no encuentro la clave para transferir un texto guardado y poder enviarlo p0r correo electrónico a la dirección de un alma como la de mi amigo Urbano, mi doble hermano, quien posiblemente me esté esperando en el barandal de la pasarela sobre la pista que conduce al pueblo donde nació el pintor Noe Canjura.

Tantas cosas supongo, se preguntarán

Lo que yo podría decir, si es que me lo preguntaran directamente, sería: que no tengo respuesta ante tantas y tan variadas interrogantes. Al final, el único que puede responder por mí sería mi gran amigo Domingo Urbano, quien por ahora se encuentra ausente, gozando de unas largas vacaciones allá en La ANTIGUA donde todo es tranquilidad y los turistas pueden pasear en chores, sombreros y chancletas.

Mi doble es Genaro a secas, y anda por ahí con una libreta de dibujo haciendo apuntes en plena calle.

INICIAMOS


Iniciamos hoy, un año más de la existencia del planeta y sus consecuencias.

Muchos se preguntan si estoy en Panamá, En Nueva York, en La Antigua, o en El Salvador; saboreando un café mientras escribo comentarios para PLUMA DE AVE, publicación patrocinada por LA RENDIJA, la cual me permite expresar mis opiniones sin censura ni tapujos.

Desde este rincón bienaventurado, que se llama café LATTE, en la calle del Barrio del pequeño San Salvador, y donde Javier y Anne me han recibido con los brazos abiertos y con atenciones inmerecidas en este nuevo año que apenas comienza, les envío un saludo a todos los clientes y artistas que visitan este lugar tranquilo y lleno de propósitos culturales donde muchas veces hemos oído las palabras de poetas, pintores, músicos y escritores; en tardes de charlas y en otras ocasiones donde la alegría de la bohemia sana nos ha acompañado como compañera y amiga fiel hasta que la Luna se ha escondido atrás del volcán, donde otrora vivía el pintor Bernardo Crespín (el iluminado y siempre callado artista de la plástica nacional).

Como ven, mi insistencia es de siempre, citar a algún artista que por sus dotes y carismas especiales me ha atraído, por lo que lo nombro con todo y apellido.

Para que estas columnas tengan más gracia, les prometo insertar, en próxima publicación, fotografías de lo sucedido en la primera etapa de LA RENDIJA, la galería que pronto se abrirá de nuevo en un lugar que daremos a conocer a través de este medio.

Vaya pues, a nuestros lectores, un saludo solidario de año nuevo, esperando que los acompañe por trescientos sesenta y cinco días sin faltar sus noches y sus lunas.

Yo estaré atento a la demanda de esta hoja del tiempo y me someto a sus designios. D.U.

jueves, 13 de octubre de 2011

TERTULIAS DE LA COFRADÍA



PARA TERTULIAS DE LA COFRADÍA DE SAN SIMÓN.

Hay muchos San Simón en la historia escrita. Y todos coinciden en virtudes con apariencia física similares, pero dejemos a los historiadores con sus cuentos de este personaje muchas veces vilipendiado y querido por los moradores de caseríos y pueblos guatemaltecos _ decimos nosotros - con pluma de calígrafos desconfiados; que existen otros Chamanes que andan por el mundo con bigote y su vara edilicia cortejando a las mujeres con la poesía, el canto y la danza. Estos son como brujos que curan con brebajes preparados a través de la botánica a gente que encuentran en su camino. Así como “El Santo de los Ladrones y las Putas”, estos nuevos chamanes ofrecen su poder sin miramiento de Regente Mayor de Cofradía.

He querido, con estas palabras, abrir esta sesión informal de la nueva cofradía, en la que festejaremos al poeta CRUCHAGA Por su reciente galardón obtenido en un certamen de poesía.

Brindemos pues, compañeros de cofradía, por los laureles obtenidos ese día; levantando el vaso de chaparro, dándole un abrazo al poeta de la barba y bigote ya crecido.

(Favor pasar la nota a quienes interese)

Manuel Elías.

jueves, 19 de mayo de 2011

PLUMA DE AVE



PLUMA DE AVE

Col. De Domingo Urbano

La dirección me ha pedido contar algo sobre el nombre de esta revista que usted tiene ante sus ojos.

Fue en el año 79 cuando circuló por primera vez impresa en papel AGO PASA, con tiraje mínimo de cien ejemplares.

En esa época se distribuyó en Galería ALTAMAR, de la cual el poeta Hugo Lindo era director, y quien nos patrocinó un bonito anuncio de su puño y letra.

César Sermeño fue otro de nuestros patrocinadores anunciando sus obras de cerámica.

Así por el estilo, podemos mencionar también, la publicación de poemas y artículos que en la revista fueron vistos y leídos por muchos.

Esta es la historia a grandes rasgos de la revista cultural ALGO PASA, que hoy vuelve en forma virtual para ayudar en lo que pueda, a transformar a El Salvador, un país que por lo pronto se encuentra estancado y como dentro de un callejón sin salida en lo social y lo cultural.

A nuestro país debemos enriquecerlo con más arte, promoviendo y estimulando al artista a través de los medios de comunicación, disminuyendo los espacios dedicados a la farándula y otras bagatelas.

jueves, 10 de junio de 2010

El JARDIN DE ROLANDO


Se viene un olor a patio lejano, cual perfume envasado por manos femeninas.
Se viene un olor a mango maduro, cayendo de las ramas en medio de la lluvia que moja la tierra de Junio.
Se viene un olor a flor de izote como el de los pañuelos blancos guardados en cajas de la tienda del pueblo.
Un olor a sotana y mantilla de las misas de domingo. Y por las noches un conejo blanco en el traspatio lame la grama.
La pelota de tenis salta sobre una cancha terrosa frente al parque, y Rolando va tras ella.
Vuelven los olores a lápiz y cuadernos escolares desde el fondo del bolsón de manta. Con el recuerdo todo vuelve. Los patines, los botines federicas sobre la piedra y grama de las calles donde pasa una carreta de bueyes y los caballos rumiando en los establos particulares de las casas; con zaguanes abiertos. En las aceras, macetas de flores sobre pantes de leña húmeda expuesta al sol del mediodía. Y en una esquina, un balcón del barrio, coronado con tejas de barro.
Del rincón de la memoria se viene el recuerdo del poeta solitario escribiéndole a Mayo, en su primer jardín de rosas entre lluvias.
Una vela encendida alumbra el camino al paso de la hormiga y del tiempo, dejando la huella de las letras de Rolando.
Hoy tenemos un jardín cultivado por el poeta de la rosa. Jardinero al fin, del verso y de la prosa
En los primeros días del mes de Mayo del 2005.






MAGOS, PAYASOS, Y MALANDRINES.


Por lupanares, bares y cafés disfrazados de sitios culturales, deambulan estos personajes caracterizados por sus vestimentas de colores, algunos de ellos llevan collares y lucitas encendidas por una pila escondida en sus trajes.

Los transeúntes enamorados de las calles de la noche, buscan refugio en estos lugares para quitarse el estrés acumulado, con un vaso de ron o una cerveza bien helada. Llegan al bar de su preferencia a sentarse en su banco reservado hora antes y comparten su tristeza con payasos, magos y malandrines.

Al ambiente no se le puede pedir más. Todo mundo charla mientras la música estridente suena en las rockolas y los cuadros de pintores “conocidos” están allí colgados sin que nadie los vea. Son como adornos que al turismo le encanta promover en estos tiempos de magos, payasos y malandrines.

Faltó decir que el gallo canta porque dicen tiene cresta y luce una cola muy hermosa, en cambio la gallina tiene pocas plumas y le gusta ser huevona. Yo por eso mejor me voy con mis lentes a otro sitio. A otro estar.
Pongamos el mantel sobre la mesa y los pies sobre la tierra. Después, podemos conversar.
Acerquemos las sillas a los invitados a esta fiesta de los espíritus alegres en este tiempo de cantos navideños.
Limpiémonos del polvo que nos cubre para abrir nuevos caminos en este transitar de todos los días. Demos una mirada de consuelo con una moneda de cariño al niño pobre que toca la puerta de nuestra casa, que luego se va a otro lado montado en su roja vieja bicicleta.

Una flor es suficiente para adornar nuestra mesa, si es clavel o rosa roja.
Felicito al lector de estas hojas sueltas por tener la paciencia de haber leído hasta aquí todo lo dicho, que más que palabras, es sólo el anuncio de un año nuevo, hermoso y soleado.

EL PINTOR HA SACADO


El pintor ha sacado del desván, su caballete. Se dispone –después de largo tiempo- a seguir pintando. Pero qué va a dibujar sobre el papel, y sobre el lienzo qué? El motivo será una manzana, una flor, un rostro de desgarbado hombre viejo, o el rostro suave de una joven modelo o empezará a abocetar una gran composición?

Esperemos y lo sabremos. Por lo pronto, diremos que él está ahí de pie frente a la ventana. En sus ojos se nota una alegría antigua. Da un vistazo al cielo, luego saborea su café de olla. El carboncillo sobre la mesa, espera que la mano de pintor lo tome como se toma el tallo de una flor, con delicadeza, con espíritu ceremonioso tal cual un ritual nunca observado en la faz del mundo.

Yo no sabía


Yo no sabía que darse la mano era un saludo formal que las personas realizan cuando se encuentran, ya sea en una terminal de buses, en una calle cualquiera o en la puerta de una casa donde la novia de un amigo aparece sonriente y a además de eso se dan un largo abrazo.
A los 9 años de mi temprana adolescencia, alguien me dio la mano por primera vez. Ese alguien ere un compañero de escuela o amigo de escapadas. Me dijo: ¡qué tal Manuel? Y me extendió su mano. Hasta entonces toda la gente del pueblo, saludaba sin darse la mano. Recuerdo que ese amigo viajaba constantemente –acompañado de sus padres- a la capital. Donde posiblemente aprendió ese estilo de saludar, copiándolo tan bien, que se convirtió en un experto.
Yo no sabía. Y por eso lo confieso aquí como una anécdota del recuerdo. Y que por imitación (quiero decir,) uno aprende a saludar.


Por ahora, iré a la cocina a prepararme una taza de café de olla.
Pido disculpa a mis pocos lectores, por estas notas que en mi libreta expongo a manera de apuntes sin orden ni fecha. Pido también, comprensión y tolerancia que al final es lo único que nos puede acercar en este mundo donde las distancias están marcadas por fronteras de frialdad y extraños signos de egoísmo.
Pido y sigo pidiendo a quien se haga cargo del mandado, para que estas letras no caigan en saco roto y mucho menos sean guardadas en gavetas, eternamente. Así, no tendré la postura del que arrodillado, se acerca a la mesa extendiendo la mano, mientras el que disfruta del banquete lo mira extrañado.

Perdí el camino

A Saramago en El Salvador.

No sé si perdí el camino o el lugar donde nació el que antes tuvo otro nombre. El del que entonces decían era un artista.
Que fue pintor o malabarista o deportista. No recuerdo bien lo que decían, pues un artista puede ser lo que se quiera, menos lo que él crea ser en su momento. Tantas cosas se dicen entre comillas y comidillas, lo cierto es que no todo es del color como lo pintan.
Esta mañana de lluvia tempranera vino a la casa mi maestra de computación a darme la clase programada. Y dijo: ponga aquí el cursor y arrastre el ratón sobre el texto. Después de sombrearlo estará listo para otra opción más llevadera. Le hice caso como el niño que aprende la primera lección del abecedario. No se detenga –me indica- señalando el lugar donde está la tecla enter marcada con una flechita quebrada.
Qué más puedo decir a esta hora de la noche cuando el mundo duerme y el espíritu despierta? Contaré mi historia como una autobiografía con esta nueva forma de escribir, o simplemente contaré la de otras gentes que andan por ahí.
Anaid, – mi maestra guía y consejera cibernética- tiene un aire de joven inteligente sometida a los vaivenes del estudio y otras actividades combinada con su trabajo. Está ahí, sentada frente al monitor viendo qué más me puede enseñar. Tomo el lápiz carbón, hago un rápido bosquejo del instante en que ella vuelve su rostro hacia la ventana donde las gotas de lluvia se deslizan sobre el cristal.
Por ahora he terminado la tarea de consignar en este espacio algo de lo que pareciera ser parte de una autobiografía, que sin quererlo he dicho antes, no pretende ser lo que parece. Mi nombre puede ser Iván, Domingo o Juan. No importa cual sea el nombre del que escribe o pinta su autobiografía.
No se si más tarde, en el amanecer, seguiré escribiendo esta historia que viene a ser como el respiro que al despertar da un niño con frío, envuelto en la sábana bordada por su madre en la máquina de coser en aquella casa antigua de ventanas pequeñas y leños encendidos en la cocina de hornillas y chimenea, donde alguna vez apareció un duendecito con su carita tiznada; que sonriente daba los buenos días en plena madrugada.
A esta incipiente autobiografía, el autor podría llamarle “Artelías”, porque efectivamente es la expresión de líos o lías del arte y de la vida. Alguien mejor que Saramago podría pronunciarse así. Anotando en su cuaderno de apuntes las frases más sueltas para una nueva caligrafía. Tal vez él le añadiría otros conceptos a esta pretensión de querer cubrir las palabras con velos intelectuales. El mago de la pluma que es nuestro huésped Nobel, José Saramago, sentiríase complacido cuando al ser nombrado en estas líneas, por quien no piensa como él, pero si atento a lo que escribe y describe. Además, por considerarme su hermano desconocido por haber gozado su libro muy leído llamado “Manual de pintura y caligrafía”.
Este escrito nació en la noche menos esperada, pues llovía torrencialmente, la que nadie anunció en la televisión, mucho menos en los periódicos, donde hay especialistas en titulares, sobre todo en las notas rojas, alarmantes; anunciando huracanes que nunca han penetrado a la ciudad por razones que conocen los costeños.
Pues bien, aquí estoy, sin pinceles, sin brochas, sin espátulas, sin colores. Sólo estoy solo. La pintura se ha convertido en palabras, en frases, en párrafos; en una sola escritura. ¡Qué desdicha, qué aventura!... Es como perder el camino.
Manuel Elías

El huésped


Hoy me viene a la memoria

Presencia de antiguas realidades,

Donde anidaron sentimientos y temores

Bajo la ventana de tarros de colores

Entre las hojas y rojas flores

Más allá del pasillo y la vieja alfombra.

Donde posé, en las tardes invernales,

Mis pies descalzos, que en danza abierta,

Giraron hacia la puerta de la música escondida.

Fue entonces que cantaron los pájaros

Entre las ramas, más allá de la ventana.

Mi loco corazón se cubrió de frío en la mañana,

Cuando el rocío se extendía sobre la grama.

En el fondo de la casa del amor y de la vida

Está el aposento en la penumbra,

Allí donde los pasos se hacen más cortos y medidos,

Al encuentro de unos ojos encendidos

Vamos de nuevo a encender la luz entre papeles –dijo el huésped- y tomó la pluma con mano temblorosa de un anciano.

Los papeles amarillentos, por el tiempo,

Estaban allí sobre la mesa del huésped del bastón y del sombrero.

Una raída bufanda y un paraguas

Colgaban de la pared de cal y madreselva.

Pero esta vez él volvía como se vuelve

de un largo viaje a media noche, entre neblinas.

Volvía en el aire a través del viento entre ramas de los árboles frondosos que permanecían afianzados a la tierra donde crecían los geranios y los tréboles morados. Volvía sin ropa y sin cuerpo. Apenas era una brisa con aroma de incienso que se colaba entre los intersticios o rendijas de la ventana y penetraba en todas las paredes y muros de la casa. Era una presencia invisible, sin velos, sin corona ni estandarte. Era la ceniza de viejos papeles quemados. Era la luz de la Luna reflejada en los cristales y en el patio. Era el eco del silbido de un pájaro lejano; un soplo de flauta Sebastiana. Era una luz de luciérnaga sobre el arríate de dormidas flores amarillas. Era una gota de agua en el fondo de una copa recién lavada, puesta en el estante de los platos de porcelana decorativa, frente al comedor de los banquetes, de catorce sillas de caoba, y tapizadas.

Ese era el huésped que volvía, en el silencio de la noche…

EL NEGRO

Hay de aquel, que levantándose de mañana, no tuvo tiempo de sembrar una semilla de amor en el camino!

Para concluir esta, por demás interesante tertulia: LECTURA PARA TODOS, debemos agregar algo más sobre el negro boxeador panameño Tránsito Kid, conocido también como “Ticho” el Kid.

A “Ticho” lo recordamos por haber sido uno de los personajes populares, que allá en nuestra querida Suchitoto vivió, dándole brillo y lozanía a la ciudad. Fue la época de oro en la que según dice Guillermo Flamenco Parada, el fulano tenía una pinta como de pocos. Y no era casual verle pasar con aquel su característico brincadito de gran boxeador a la vez que moviendo sus puños cerrados a la altura de su pecho, miraba a las chamacas con ojos soñadores, - ilusionados- diríamos nosotros. Después si iba de lado como perrito faldero, coleando por las aceras. Hay de aquellos que no sigan leyendo estos datos que no son de camino real ni tampoco fantasías literarias de nuestro gran amigo Domingo Urbano. Pues para los que estamos acostumbrados a oír decir lo que nos dice Urbano, no nos debe extrañar tanto palabrerío.

LOS POETAS DE LA ZONA ROSA


Me los imagino, tomándose un daiquiri bien helado bajo la sombra, en una terraza de baldosas relucientes entre el verde césped frente a la ancha avenida del Hipódromo. Uno de ellos, el chelito de ojos verdi azules, el que más hablaba y el que leía cantadito, alguna vez bajó o subía a la Luna a mostrarse ante el público; ante aquel público de algarabía ilustrándolo con sus dotes de poeta imberbe todavía.

El muchachito aparecía seguido por el lugar, pero no se sabía que hacía, ni qué andaba haciendo. Las lenguas se encargaron, con el tiempo, de decir que talvez era un aprendiz de pintor que curioseaba y deseaba aprender algo del oficio, pues como era un cipote, apenas se le conocía algo de sus versos envueltos en pañales de su cuna de oro.

Se le veía también en exposiciones de pintura y siempre andaba sonriente como si estuviese en alguna fiesta de cumpleaños de algún primo suyo quien tendría que romper la piñata con un gran palo envuelto en papel de china.

La historia de este singular cipote no termina aquí, pues dicen unas lenguas que un buen día lo llamó el presidente de la República para darle un empleo ya que el tal cipote era hijo de un diputado del partido oficial. El trabajo consistiría en escribirle al presidente los discursos del momento. Años después, el muchachito del cuento, pasaría a ser, como su papá, otro flamante diputado. Se dejó crecer la barba para que los viejos diputados no lo confundieran con un niño. Además le encaramaron el mote de Licenciado. Y no termina allí la cosa, ya que a los pocos meces de servirle a la Asamblea, lo llamaron para ofrecerle otro cargo de más altura en una oficina llamada Concultura. A los pocos días surge una asociación de poetas, cuya presidente es la propia mamá de este joven poeta.

Al parecer, la zona rosa está produciendo muchos poetas últimamente, pues todos son como de la familia montados en una rueda de caballitos y van dando vuelta ahí todos felices saboreando el kake del cumpleaños.

A estas cosas, algunos han sabido darle el nombre de tráfico de influencias o algo por el estilo. ¿Usted que dice? – algo dirá, supongo. Otra opinión del caso será bien recibida en esta puerta de entrada por donde todo lo que pasa se convierte en palabras que todo mundo pronuncie.

Esperamos que este llamado no sea sólo eso, pues el país se está llenando de poetas que luego se convierten en funcionarios de escritorio lleno de banderitas de lindos colores.

PLATICA DE LLUVIA


Noche de fría lluvia, a través de la ventana veo la sombra oscura de los majestuosos árboles. El sonido que llega a mis oídos son las gotas que corren sobre sus hojas, sonido que no es mas que la natural conversación entre el cielo y la tierra.

El silencio que se proclama dejando escuchar esa hermosa plática de vida natural me relaja, me calma y deja aflorar en mí ser una que otra palabra sobre la relación entre una gota de lluvia y los árboles del parque al frente de casa.

Lluvia constante, tranquila, que proporciona tanto a mi alma como a la naturaleza alimento para nuestro arroyo.

SENTADA BAJO UNA SOMBRILLA



Sentada bajo una sombrilla del café Coup ubicado cerca del lugar de su trabajo, Lucy experimentó la tristeza que como una abeja se había posado en el recuerdo de su pueblo al que ya no podía volver a ver. En la mesa vecina, un comensal también solitario, de aspecto refinado y normalmente vestido, llamó la atención de la bella Lucy, pues él aparentemente estaba hablando por teléfono celular con otra persona en un largo diálogo. Ella lo observa de frente y se da cuenta que el hombre, ni tiene celular ni tampoco está leyendo el periódico en voz alta. Estaba hablando solo, como hablan los enfermos mentales. El tema de su extraño monólogo era Irak, el país azotado por la guerra. Y siguió hablando así:

Te cuento que han matado a mucha gente, con esas bombas terribles que no dejan rastro de vida por donde caen y por donde antes existían niños y ancianos, te hablaré después, porque aquí me están viendo mucho los que toman café, cuídate.”

Lucy no podía entender estas cosas de la ciudad que es donde más existen los locos y donde se puede ver a otro con un ataché de lujo llevando sólo papeles blancos para dibujo y un celular de mentira que luego lo usará para comunicarse con seres extraños que quizá vivan en la luna.

Con estos datos, Ud. puede seguir fácilmente la triste historia de Lucita, que por capítulos se le estará enviando hasta completar el relato.

miércoles, 9 de junio de 2010

EL ENTORNO



Un poeta puede ser alguien que pasa frente a nuestra casa.

Abre los ojos, levanta una mano, y nos dice adiós.

Después no lo volveremos a ver, naturalmente.

Se perderá en el tiempo. Como se pierde un pájaro en pleno vuelo.

Estas son las palabras del entorno, las que nos llegaron desde el riachuelo de la montaña más lejana, donde duerme el anciano de blanca barba y bastón iluminado.

Palabras sin fin, sin tiempo, sin medida y sin confrontación con otras que surgen de las plumas más delicadas en el mundo de las letras. Por fin vamos llegando a la casa del escritor, donde sólo él, con una lámpara encendida, nos espera para compartir el pedazo de luna que en el cielo se dibuja. Y diremos al unísono ¡Luna dame pan, si no tenés, andá al volcán!

Llegamos a la casa de Fernando Pessoa, el poeta tímido, que para escribir tuvo que inventarse algunos nombres que los críticos literarios llaman heterónimos. Allí, en su casa, podemos observar rimeros de papeles firmados por sus amigos inventados tales como un tal: Álvaro de Campos o Ricardo Reís y otros más que poblaron de letras y poesía sus escritos.

Hemos dicho ya, que la heteronimia existe no sólo en la obra de Pessoa. Poeta que nos merece el respeto con toda lealtad de la palabra. Juan Caminos, Domingo Urbano y otros más que Julio sabrá nombrar, son o no son heterónimos de un fulano que no quiere dar su nombre, y que, por circunstancias propias de su edad, prefiere quedarse al margen de los días. Escondido como un ratón que espera ver entrar la luz del sol por la rendija.

Manuel

A LOS ATENTOS LECTORES.

He querido, estimados amigos, expresar mis inquietudes a través de estos breves textos que ustedes podrán fácilmente leer en la quietud de la noche, o sentados cómodamente en el asiento del avión que los conduce a otros paisajes de la vida allá en las alturas.

Estos textos que en vuestras manos dejo, han sido elaborados a la manera de un jardinero circunstancial, que viendo el yerto jardín, se puso un día a sembrar semillas; regando día a día el sudor de su frente sobre la tierra prometida.

Así como el jardinero, contento de ver brotar las florcillas de su pequeño jardín, este servidor de ustedes, comparte estas letras. Esperando no caigan en saco roto al final del camino de esta época se seca; donde algunos se creen “genios”, magnates, o arrogantes dueños del pensamiento.

Dejar en estas hojas unas cuantas gotas de rocío, es mi mayor pretensión en esta actividad de “escribidor” por la que estoy pasando a esta altura de la vida.


Manuel Elías.

HOY

Del camino
Hoy no es día de escribir o de pintar.
Hoy es día de caminar y de volar junto a los pájaros.
Hoy es tiempo de repetir la hazaña de cortar una flor en jardín extraño.

Hoy es día de compartir un sentimiento al aspirar el vientecillo amable que se cuela por la ventana, como duendecillo alado sacudiendo el polvo de los cuadros.

Día es hoy de caminar entre la gente del mercado, donde el ojo se alegra de ver tanta fruta madura en canastos construidos con manos de morenos artesanos.

Manuel Elías.


Viejo escrito rescatado en medio de tanta basura literaria que en periódicos recoge el camión de la Alcaldía.

ESTÀS

Estás ahí frente a los pinceles, escritos, fotografías de blanco y negro. Estás frente al mundo de todos los días escarbando recuerdos y no encuentras el camino por el que llegaste algún día donde volaron pájaros de todos colores. Quieres recordar y recontar. N o puedes. Te lo impide el tiempo del frío que ya viene como un soplo que entra por tu ventana. Ciérrala y cúbrete con un trapo limpio, después sacude la mesa. Luego, ponte en paz contigo mismo como ante un altar aromático de incienso y flores del campo.

Puedes, si quieres, irte caminando hacia un mercado, como van en día domingo toda la gente en busca de alguna fruta fresca o algún vaso de leche pura.

Sigue caminando. En las calles de la ciudad no hay piedras sueltas que impidan tu paso de hombre mayor de edad.

Volviendo a estas divagaciones, queremos decir que todo es un juego de palabras escritas para salir del atolladero circunstancial en que nos encontramos en esta mañana de de vientos entrecruzados y lloviznas de recuerdos apagados palpitando dentro de la memoria de un hombre agobiado por razones y sinrazones que no dejan un atisbo de luz redentora que venga a apaciguar el estado de cosas que por aquí se mantiene.

De aquí en adelante no pondremos puntos ni comas para que el lector invitado a leer estas notas no se sienta amarrado ni cohibido mucho menos acorralado por tanta letra sin fundamento que vamos poniendo en esta página digital producidas en esta vieja computadora que quita el sueño al más pintado de todos los que sueñan con los ojos abiertos en este mundo de imágenes virtuales y mentiras colocadas sin compromiso y sin propósitos anunciados o anunciadores de reminiscencias trasnochadas como esas del bohemio inconsecuente que vaga por lupanares y otros sitios similares dictando imaginadas aventuras a comensales y a otro tipo de gente de arrabales y barrios destruidos por una guerra sin sentido.

Hemos terminado la parte sin puntos ni comas para volver al texto normal, y así, refugiarnos de nuevo en la casa donde duermen las tortugas que en invierno se paseaban por el patio bajo la lluvia mientras los pájaros volaban sobre el árbol del mango sembrado hace tiempo por la abuela de mis hijos llamada mamá Eva.


Estás abriendo la ventana de un nuevo amanecer.

En la radio suenan las campanas de Navidad. Colibríes y tortolitas vuelan sobre los muros de las casas adornadas con foquitos de todos los colores. Los teléfonos celulares también suenan como pajarillos en una jaula con el pío pió gritando libertad. Mientras yo estoy aquí estando en el estar donde siempre he estado cosechando fracasos y bebiendo el vino agrio de la semana pasada o talvez del mes pasado.

Allá en el patio de las tortugas, el viento ha vuelto a sonar las campanitas de barro colgadas en el árbol de aguacate. Ayer hablé con Alfonso, el poeta del Valle del Señor. El y Ricardo estaban en pleno guiri guiri gustando de un asado.

Reunidos en un lugar sin nombre, todos los de la plana mayor de edad, acordamos hacerle un homenaje al pintor hermano Antonio García Ponce quien, a saber por qué razón no se ha dejado ver últimamente. Posiblemente andará haciendo apuntes en el interior de un gran mercado acompañado por una linda modelo de pelo lacio y piernas de miel de abeja ataviada con una falda corta y transparente. Antonio estará feliz dibujando a su chica sentada en un banco prestado por una vendedora del mercado. El pintor, en esta época de Diciembre, lucirá su suéter de cuello de tortuga y con una gran sonrisa, pedirá a la vendedora que le ponga un ramo de rosas entre las manos de su linda modelo.

Yo vuelvo al estar. Es el lugar que me consuela, el que a veces me deprime por la soledad o por los recuerdos. Por eso digo y repito: Estás, estás, estás como un ángel sin alas queriendo ser un SER humano.